ATME pone en evidencia los salarios precarios y el olvido a que se ven sometidos los militares de tropa y marinería

Ser soldado o marinero, un trabajo precario y mal pagado

Con un sueldo base por debajo del SMI y un salario neto escasamente por encima del mismo, el soldado y su familia ven muy difícil llegar a final de mes

Leganés, 14 febrero de 2022

El próximo aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 1.000 € para un trabajador que realice 40 horas semanales, supondrá que un soldado en su primer compromiso, que percibe aproximadamente 1.347 € brutos y unos 1.080 € netos, debiendo además realizar una serie de cometidos (servicios, maniobras, ampliaciones de horarios, etc.) que pueden ampliar sin ningún límite su horario, compruebe que su profesión es precaria, mal pagada y sin atractivo de futuro.

DEVENGOS: 1.347,64

·       Sueldo base: 669, 30

·       Complemento de empleo: 240,70

·       Componente General de Complemento Específico: 170,34

·       Componente Específico de Complemento Específico: 167,50

DEDUCCIONES:  262,30

TOTAL NETO: 1.085,34

Como se puede comprobar, incluso el actual SMI de 965 € es superior al sueldo base de todos los militares de tropa y marinería (militares temporales 669.30 € y militares de carrera 804,19 €).

Quizás el actual gobierno debería preguntarse quién, en las actuales condiciones de expansión económica, firmaría un compromiso con el estado, no contrato, para convertirse en un parado de larga duración al cesar el mismo a los 45 años de edad, sin haber adquirido en su periodo de formación una titulación oficial, como hacen los alumnos de las escalas de oficiales y suboficiales, con jornadas que pueden exceder del horario laboral sin ningún tipo de límite, con alojamientos en las unidades compartidos con otros compañeros, muchas veces con instalaciones deficientes, con nulas posibilidades económicas de alquilar un piso para sus parejas e hijos,  con una disponibilidad permanente para el servicio y con la obligación de entregar la propia vida en caso de ser necesario *.

Las Fuerzas Armadas se están convirtiendo en un trabajo sin futuro y las acciones del actual gobierno y del Ministerio de Defensa no están solucionando el problema, al comprobar cómo se ignora al personal militar de las escalas más básicas y a sus representantes, las asociaciones profesionales militares.

Las palabras grandilocuentes de los dirigentes hacia las Fuerzas Armadas de la nación, agradeciendo su actuación en las sucesivas situaciones que se han producido en los últimos años, no pueden hacer olvidar las palabras de la ministra de Defensa, Margarita Robles, donde informaba que ningún militar se había dirigido a ella para pedir aumentos salariales.

Esta subida del SMI deja claro que hay dinero cuando se considera que puede ser una baza electoral, pero no hay dinero para una parte de sus servidores públicos, los militares.

La subida del salario mínimo para los trabajadores que ATME apoya sin ningún género de dudas, debe ser un aldabonazo para dignificar los salarios de esos militares abnegados y sacrificados a los que sus conciudadanos pueden continuar viendo trabajando dentro y fuera de las fronteras españolas. Es necesario para que, ellos y sus familias, tengan un futuro digno y vean que su trabajo es compensado debidamente.

Durante estos últimos años que ATME y otras asociaciones profesionales han estado reivindicando en la calle y en el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS), donde actualmente hay una Comisión de Trabajo Temporal que no está cumpliendo las expectativas depositadas en ella, nadie en el gobierno ni en el ministerio ha sido capaz de descolgar el teléfono y contactar con ellas.

Los militares, señores gobernantes, se sienten ignorados, abandonados e infravalorados por ustedes.

* La Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas establece que la primera regla de comportamiento del militar es “La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye su primer y más fundamental deber, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional y en esta ley”.

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