Cuatro de las cinco asociaciones militares se levantan de la mesa de Defensa y dudan si regresar (El Debate)

Acusan a la ministra de tratarles como «mano de obra barata, a quien se pretende ningunear impunemente»

Las cuatro principales asociaciones de militares, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), la Unión de Militares de Tropa (UMT), la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) y la Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas (ASFASPRO) mantienen en vilo las relaciones laborales con el Ministerio de Defensa después de que en la última reunión de Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas decidieran levantarse de la mesa y dejar solo al Ministerio.

La reunión, o la no reunión, que tuvo lugar el día 16 de diciembre, deja en la incertidumbre el futuro de las relaciones entre las asociaciones militares y el equipo ministerial. Desde la principal asociación, AUME, aseguran que «estamos valorando si regresaremos a la mesa de negociación», afirmó su secretario general, Iñaki Unibaso.
Más tajante se muestra el presidente de ATME, Marco Antonio Gómez, quien no tiene mucha intención de regresar a la mesa de diálogo mientras no haya eso, diálogo. Recuerda que «se ha dicho que somos los interlocutores de todos los militares y ni tan siquiera nos recibe», por lo que «sería absurdo acudir a la reunión cuando ni tan siquiera se han molestado en levantar el teléfono».

Cansancio y hastío

Para Iñaki Unibaso, la decisión de su asociación fue producto del «cansancio, y el hastío». Por un lado se encuentra el tema de las retribuciones de los militares. En los últimos 15 años, tan solo se ha producido un aumento salarial, más allá del IPC con que se actualizan los salarios del personal funcionario. En una entrevista a este medio publicada el pasado 4 de diciembre, la ministra Margarita Robles aseguró que «no he oído quejas sobre el salario y sí mucho orgullo de pertenecer a las Fuerzas Armadas». «Estamos para ayudar», contesta el secretario general de la AUME, «pero también necesitamos un respeto laboral».

En este sentido, Unibaso coincide con Gómez en la falta de diálogo, «no vemos avances, todo lo contrario». Y en esta cuestión recuerda la «paralización» de las comisiones, dentro del Consejo, referidas a la Ley de Retribuciones y a la Ley Orgánica de Derecho y Deberes de las Fuerzas Armadas, «que tiene una antigüedad de diez años ya y no se hace nada por modernizarla, por adecuarla a los nuevos tiempos y nuevas necesidades».

Marco Antonio Gómez recuerda que los militares van a cumplir con sus deberes. «En situaciones como las que hemos vivido este año con la covid-19, con los incendios, las inundaciones, el volcán de La Palma… Un militar no va a decir nunca que no, pero también tiene que mirar por sus derechos». Y eso es lo que reclaman, interlocución para exponerles sus problemas.

Las tres negativas

Las otras dos asociaciones que se levantaron de la mesa emitieron, junto con la ATME una nota de prensa en la que aseguran que actuaron así «reacción a las tres negativas ministeriales: no informar en el pleno sobre el plan de mejora de retribuciones, la falta de incrementos salariales reales para el 2022 y que la ministra no quiere recibir a las asociaciones», afirmaron en una nota de prensa conjunta.
Las asociaciones militares recuerdan las crisis a las que se han enfrentado este año y, sin embargo, «el personal militar comprueba que mientras en otros Ministerios el personal va a recibir incrementos salariales reales, para el personal militar solo hay palabras vagas de la ministra y de la subsecretaria de Defensa», consideran.

Por todo ello, «denuncian que el colectivo militar es tratado únicamente como mano de obra barata a quien se pretende ningunear impunemente».

El Debate, 05.01.22
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