La conciliación entre la vida familiar y profesional de los militares sigue siendo una causa perdida

Los intentos del Ministerio de Defensa para favorecer estas medidas chocan con la cruda realidad en las unidades.

La última iniciativa del PSOE en el Congreso para una mejora de estas condiciones parece un mero “brindis al sol”, si el ministerio no es capaz de que los jefes de unidad las acaten.

Madrid, 17 febrero de 2021

Recientemente hemos podido leer en los medios de comunicación que el PSOE, uno de los partidos en el gobierno, ha presentado al Congreso, a través de una proposición no de ley, una mejora de las condiciones de vida de los militares y su conciliación familiar, alegando que esta aspiración está incluida en la Directiva de Defensa Nacional aprobada el pasado año, que establece como una de las prioridades que los militares cuenten con una calidad de vida y unas condiciones de trabajo seguras y dignas , incluyendo las apropiadas medidas para la conciliación familiar y la integración plena, así como el incremento de la mujer en la carrera militar.

Desde la Asociación de Tropa y Marinería Española “ATME” se entiende esta medida como un simple “brindis al sol”, ya que en la actualidad el Ministerio de Defensa no es capaz de imponer siquiera las actuales medidas recogidas en la normativa vigente.

ATME, quiere denunciar la escasa protección que desde el Ministerio de Defensa se brinda al personal con reducción de jornada, dejando a la voluntad de los jefes de unidad el cumplimiento de las medidas establecidas en la normativa vigente.

Los artículos 13.2 y 14 de la Orden DEF/253/2015, de 9 de febrero, por la que se regula el régimen de vacaciones, permisos, reducciones de jornada y licencias de los miembros de las Fuerzas Armadas, establecen que el militar con reducción jornada por tener un hijo menor de 4 años o ser familia monoparental, quedará exonerado de la realización de guardias, servicios, maniobras o actividades análogas en su lugar de destino que interfieran con el disfrute de la reducción de jornada.

Sin embargo, existen actualmente unidades donde se ejerce sobre el personal que tiene concedidas estas medidas una presión fuera de toda lógica. Valga como ejemplo el Regimiento de NBQ de Valencia, en el que con ocasión de unas maniobras tipo Alfa, con una duración aproximada de una semana, se han revocado temporalmente las reducciones de jornada concedidas a los militares con hijos menores de 4 años y familias monoparentales, alegando de manera genérica unas supuestas necesidades de adiestramiento del personal. Ello, a pesar de que la norma dice muy claramente que la aplicación de los criterios de “necesidades del servicio” se realizará “siempre de forma justificada, motivada e individualizada y tomando en consideración el derecho a las medidas de conciliación de la vida profesional, personal y familiar y sus criterios de aplicación”.

Uno de los grandes problemas de los militares y, más aún, de los pertenecientes a la escala de Tropa y Marinería sigue siendo que muchos jefes de unidad quieren soldados con disponibilidad permanente las 24 horas del día, que abandonen sus obligaciones familiares con frases como “si no tienes quien te cuide al niño pues contratas a alguien”, como si con un sueldo mileurista se pudiera permitir este lujo.

Esta realidad choca con el intento del Ministerio de Defensa de vender una imagen de unas Fuerzas Armadas modernas, con una conciliación familiar y profesional instaurada plenamente que no ocasiona ningún tipo de problema. Nada más lejos de la realidad.

El Regimiento NBQ de Valencia ya ha sido objeto de diversas preguntas remitidas por ATME al Ministerio de Defensa, alguna de ellas sin respuesta aún.  Recordar las remitidas por el suicidio de un compañero en el año 2020, que publicó una nota desoladora exponiendo que desde su unidad no se le había ayudado, el importante número de bajas médicas de carácter psiquiátrico o las denuncias que, desde el servicio sanitario de la unidad, se ha interpuesto a militares en situación de baja médica ante el Juzgado Togado Militar por no atender a sus requerimientos, las cuales, pese a que están siendo archivadas por la justicia militar, suponen un fuerte agravio para los denunciados infundadamente.

Respecto a la supresión de los derechos de conciliación familiar, se debe señalar que los recursos en vía administrativa son resueltos por mandos militares que, en último término, sostienen y alientan esta forma de actuar, por lo que los afectados se ven abocados a acudir a la vía judicial, lo que puede suponer años de espera y un elevado coste económico, en el trascurso de los cuales continúan sin poder atender convenientemente a sus familias.

Como siempre, no pasa nada; estas actuaciones, la mayoría de las ocasiones, caen en saco roto. En el mejor de los casos se recibirá un toque de atención y se revocaran las anulaciones de reducción de jornada hasta que, al cabo de unos meses, se vuelva de nuevo a la carga.

Desde ATME se seguirán denunciando estos casos hasta que no se depuren responsabilidades, ya que es el único camino para que las medidas aprobadas se lleven a cabo en todos sus términos.

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