ATME, muestra su disconformidad con las declaraciones de la ministra de Defensa sobre las retribuciones de los militares

En el día de la Constitución, las asociaciones profesionales militares continúan sin poder entrar en los centros de trabajo (unidades)

Leganés, 06 diciembre de 2021

Este 5 de diciembre, el diario La Razón, ha publicado una entrevista con la ministra de Defensa, Margarita Robles, donde se ha podido leer unas declaraciones, cuanto menos sorprendentes, donde afirmaba que ninguno de los militares de las Fuerzas Armadas le ha pedido subir las retribuciones.

“Yo hablo con muchísimos militares y nunca he oído a nadie pedirme subir las retribuciones. Al contrario, me han dado lecciones, sintiéndose orgullosos de ayudar, de servir a España y de sus valores. Ni en los momentos más difíciles he oído a nadie hablar de retribuciones. Me gustaría incrementar las retribuciones, pero los ciudadanos han de saber que tienen unas Fuerzas Armadas sacrificadas, generosas y entregadas.”

Pudiera parecer que la ministra de Defensa no estaba en Madrid, ni leyó ni vio los medios de comunicación, el 19 septiembre de 2.020 y el 16 octubre de 2.021, cuando cientos de militares, convocados por las más importantes asociaciones profesionales militares, reclamaron a través de dos manifestaciones, ante el Congreso de los Diputados, que se tenían que dignificar sus retribuciones.

Si no existe ninguna queja de los militares sobre sus retribuciones, tampoco se puede entender que actualmente exista una comisión de trabajo, creada este mismo año, donde representantes del ministerio de Defensa y de las asociaciones están estudiando su actualización.

Desde luego, esas declaraciones, se pueden catalogar como desacertadas. Es extremadamente complicados que, cuando acude de visita a las unidades, cualquier soldado o marinero tan valorado se salte el protocolo y le pueda decir cómo puede vivir en la mayoría de los casos con un salario neto que puede rondar los 1.000 euros cuando se incorpora, rozando el salario mínimo interprofesional, como a veces tiene que recurrir a un segundo puesto de trabajo para poder sobrevivir, sobre todo en ciudades como Madrid.

La señora ministra no debería confundir el cumplimiento del deber, la lealtad hacia la nación y sus ciudadanos, así como el espíritu de sacrificio, con el conformismo de saber que los militares son los servidores públicos peor pagados, los que más horas extraordinarias realizan y de los pocos que tienen una disponibilidad permanente para el servicio que les obliga, en caso de ser necesario, a dar su propia vida.

En plena celebración de nuestra Constitución, los militares de las Fuerzas Armadas siguen muy lejos de ser ciudadanos de pleno derecho. Se continúan con limitaciones a las asociaciones profesionales militares, como legitimas representantes de los militares, que continúan viendo prohibidas su entrada a los centros de trabajo, véase unidades. Se continúa manteniendo a la mayoría de los militares de tropa y marinería dentro de la lacra de la temporalidad, con unas muy negras expectativas de futuro cuando deben cesar a los 45 años de sus puestos de trabajo.

La señora ministra debe escuchar a los militares que reclaman un salario digno, para ellos y sus familias, acorde a su sacrificio, disponibilidad permanente y profesionalidad. No puede continuar diciendo en un futuro que habla con muchos militares y ninguno se queja de sus retribuciones; quizás, si recibiera a las asociaciones profesionales que han solicitado mantener reuniones directas, podría oír y entender esas reclamaciones.

Manifestación 19 de septiembre de 2.020 (Madrid)

 

Manifestación 16 de octubre de 2.021 (Madrid)

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